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Historia de la SISS

El control del servicio sanitario parte en Chile en 1931 a través de la Dirección General de Agua Potable y Alcantarillado y dependía del Ministerio del Interior. Este sistema dura hasta 1953, cuando esta oficina se funde con el Departamento de Hidráulica, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, para crear la Dirección de Obras Sanitarias (D.O.S.). La institución tenía una función directa en el servicio, incluyendo la administración de las instalaciones para el abastecimiento de agua de la población y el alcantarillado.

En 1977 se crea el Servicio Nacional de Obras Sanitarias que termina de reformar la prestación del servicio, generando empresas autónomas.

Así, en 1990, nace la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) tal como la conocemos, gracias a una nueva normativa del sector sanitario que impuso un mayor control sobre las empresas de agua potable.

El primer gran desafío de la SISS es la fijación de tarifas para empresas autónomas y, ahora, con financiamiento independiente del Estado, lo que implicó en un primero momento, por una parte, un alza en las cuentas del agua, y por otra, la necesidad de que la población comprendiera el valor y el trabajo detrás del servicio que se le entrega.

La SISS apoyó la consolidación de las recién creadas empresas sanitarias como filiales de Corfo, y la implementación práctica y operatividad de la Ley de Subsidio al pago de los consumos de agua potable y servicio de alcantarillado, con el objetivo final de obtener el firme posicionamiento y consolidación de la nueva legislación tarifaria.

Uno de los hitos de nuestra historia fue el aporte en el control del brote de cólera a principios de los 90, mediante el refuerzo de los controles de calidad del agua potable y la permanente vigilancia del cumplimiento estricto de los contenidos de cloro libre residual en el agua suministrada a la población.

En 1998 se modifica el marco regulatorio del sector sanitario con la Ley Nº19.549, permitiendo el ingreso de capitales privados a las sanitarias, corrigiendo fallas regulatorias y aumentando las facultades reguladoras y fiscalizadoras de la SISS, lo que obligó a una reestructuración y a un incremento del personal.

Esto último fue aumentado progresivamente hasta dar un salto en 2007 y 2008 con un aumento de la presencia nacional y de los funcionarios, logrando estar en prácticamente todas las capitales regionales y mejorando su función fiscalizadora y de control de las empresas.

En los últimos años, la SISS se ha consolidado en su tarea, funciones y capacidad, para el cumplimiento de una misión supervisora de un sector clave para la vida de los chilenos, acercándose cada vez más a los ciudadanos para reforzar sus derechos y mejorar sus capacidades como ciudadano frente a las empresas.